Hay
personas que desde el principio tienen verdadero
pavor a subir a un avión, un auténtico miedo a
volar. Una mezcla de intensa claustrofobia,
angustia y ansiedad que hace imprescindible la
labor de un especialista para lograr vencer el
miedo al avión. Son problemas, de raíces
complejas, que se exteriorizan y proyectan a
través del miedo a volar. Hay excelentes
especialistas y magníficos cursos. El miedo a
volar, por lo general, y salvo casos extremos, es
perfectamente superable.
Una
gran mayoría de personas tiene un miedo "irracional"
al avión provocado por múltiples causas.
Algunas
razones alegadas por viajeros:
- Se
recuerdan accidentes mortales de aviones
vistos en TV u otros medios.
- Otros
sienten vulnerabilidad al sentirse entre
las nubes.
- No
entienden la tecnología y funcionamiento
del avión y les preocupa cualquier
alteración o ruido, turbulencias, el
aterrizaje, el despegue, maniobras...
- Les
preocupa la carencia de control sobre el
aparato en manos de un piloto que podría
cometer un fallo humano.
Algunos
consejos e ideas para perder el miedo a volar:
1. Piense que los
pilotos son profesionales extraordinariamente
bien preparados, con una forma física y
psíquica excelente. Solo suben a pilotar aviones
en las mejores condiciones, incluso la garantía
de que estas se cumplen puede conllevar retrasos
en la salida del avión (ejemplo necesidad de
descansar). En general, todo el personal de a
bordo son profesionales con muy alta
cualificación en el desempeño de sus funciones.
2. El avión
es un medio de transporte muy seguro. La
tecnología actual es muy potente en todas las
vertientes que refuerzan la seguridad del vuelo y
de los pasajeros. Como es conocido hay
muchísimos más accidentes de coches que de
aviones. Es difícil cometer errores en el
espacio aéreo mucho más descongestionado que
las autopistas terrestres, donde multitud de
"pilotos" de vehículos (coches,
autobuses, camiones, motos... ) no alcanzan tan
alta cualificación como la que se le exige a los
pilotos.
3. Compartir
el miedo. Si está por alguna razón llega a
estar atemorizado dentro del avión, quizás sea
un buen consejo compartirlo con una azafata o el
sobrecargo. Seguro que ellos podrán hacer algo
por usted para que se sienta más confortable. No
tenga miedo a preguntar o pedir cualquier cosa.
4. Recursos
de seguridad en casos extremos. Piense que
hay muchos recursos de seguridad y salvamento en
el avión. Generalmente, hasta su asiento puede
utilizarse en caso de emergencia como flotador.
Hay máscaras de oxígeno, puertas y plataformas
preparadas para casos extremos.
5. Respiración
y Relajación. Si está atemorizado cuando
vuela o aterriza, no mire por la ventanilla del
avión. Quizás se sienta peor. Hay una bolsa en
el caso de que la necesite si siente angustia o
mareo. Trate de respirar profundamente. Una buena
idea es practicar y controlar la respiración.
Especialmente la respiración abdominal.
Trate también de practicar algunas técnicas de relajación.
Si lo prefiere, entable algún tipo de
conversación con el pasajero del asiento de al
lado o la azafata.
6. Compañía.
Si puede, trate de volar acompañado, con alguien
con quien confía o ama. En estas circunstancias
generalmente se reduce el miedo a volar de forma
muy sustancial. Coja su mano en le despegue, al
aterrizar o cuando se produzcan turbulencias.
7. Rutinas
agradables. Una forma de combatir el miedo es
volar frecuentemente e intentar diseñar un poco
nuestras propias rutinas hasta que nos
acostumbremos mejor al avión:
- Deje todos
sus miedos y preocupaciones fuera del
avión.
- No tome
estimulantes antes de subir (café, etc.)
- Solicitar
una reserva de asiento de pasillo con
antelación.
- Saludar
amablemente a la tripulación, gastar
alguna broma con ellos.
- Ponerse
ropas muy cómodas
- Llevarse
revistas o libros muy entretenidos.
Escuche música, vea la película,
escriba cartas...
- Intente
hablar un poco con otros pasajeros.
- Esfuerce en
pensar positivamente.
- Cocentrarse
en la respiración abdominal y hacer
sencillos ejercicios de relajación de
los pies, muslos, manos, brazos, cuello,
cabeza...
- Esfuércese
en ser simpático, ayuda al cerebro a
desechar pensamientos negativos.
- Tome
líquidos y bebidas que le apetezcan.
- Bromee con
las azafatas y tripulación sobre sus
miedos, las turbulencias, etc.
- Cuente
estos consejos a los que tengan miedo,
contándolos en voz alta perderá su
propio miedo.
- Sentido del
humor: lee este artículo de García
Márquez.
Fuente
http://www.euroresidentes.com
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